Porrusalda: una receta vasca para entrar en calor – Primeale. Del campo a la mesa

 

Cuando hace frío es fácil pensar en ponernos ropa de abrigo o en hacer uso de la calefacción, sin embargo, existe otra fuente de calor que no debemos descuidar cuando las temperaturas bajan… ¡la alimentación!

Los platos de comida preparados pueden ser también una gran fuente de calor si sabemos elegir aquellas recetas ricas en ingredientes que conservan, durante mucho tiempo, el calor adquirido durante el proceso de cocinado. La cocina vasca es, debido a las particularidades climáticas de su región, una de las que dispone de mayor número de comidas de invierno. 

Uno de los platos más sencillos de elaborar dentro de la cocina vasca y que ayuda a entrar en calor rápidamente es la porrusalda o purrusalda vasca. La sencillez de sus ingredientes la convierten en un gran recurso para combatir y alejar el frío de nuestros cuerpos.

La elaboración de la porrusalda es fácil de entender si conocemos el origen de su peculiar nombre: este lo forman la unión de las palabras en euskera “porru” (puerro) y “salda” (caldo), es decir estaríamos hablando de un caldo de puerros. En su versión más tradicional la receta requiere solo de puerros y patatas. La combinación de ambos ingredientes da como resultado un plato cargado de sabor y de nutrientes que mantienen el calor durante mucho tiempo.

En la actualidad, la receta de la porrusalda se ha ampliado y es fácil verla elaborada añadiendo zanahorias, pescado u otras verduras que nos permiten aumentar los beneficios de combinar puerros y patatas. 

A continuación, repasamos los pasos principales para elaborar la receta tradicional de porrusalda, de manera que, en base a vuestros gustos y apetito, podáis añadir otras verduras o ingredientes que os ayuden todavía más a entrar en calor:

  1. Limpia bien los puerros y las patatas. Una vez limpios, córtalos en trozos pequeños y de manera similar.
  2. Añade un poco de aceite a un cazo grande, incorpora los puerros, añade sal y pimienta según el gusto y saltéalos durante unos minutos.
  3. Cuando veas que los puerros empiezan a coger color y su textura es más blanda, añade las patatas. Cocínalas durante dos minutos aprovechando el caldo de los puerros y el aceite. Es aquí donde puedes decidir si quieres incorporar otros ingredientes como podrían ser zanahorias o si queremos añadir proteínas (un ejemplo podría ser el bacalao).
  4. Pasados los dos minutos, añade agua hasta cubrir todos los ingredientes y sobrepasarlos ligeramente (unos dos centímetros aproximadamente). 
  5. Lleva la mezcla al punto de ebullición y rebaja el fuego para mantener enteras las patatas. Déjala cocer durante 20 minutos o hasta que las patatas estén a tu gusto. Puedes aprovechar este último paso para rectificar con más sal y/o pimienta.
  6. Sirve todo recién cocinado en un plato hondo y disfruta con este caldo calentito cargado de sabor.

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