Las abejas, ¿pasado, presente y futuro de la agricultura? – Primeale. Del campo a la mesa

Es el Día Mundial de las Abejas y, desde Primeale, queremos homenajear a este pequeño animalito al que tanto debemos los que amamos la agricultura.

El papel histórico de las abejas en la agricultura

La abeja es un insecto absolutamente increíble y evolucionado. Pueden ser solitarias o gregarias. En el caso de esta última opción, la forma de organización más avanzada que se les conoce es la de eusocialidad en la que la colonia cuida de forma colectiva de las crías y el trabajo se divide según el tipo de individuo sea reproductor o no reproductor.

Independientemente de sus sistemas organizativos, que darían para una tesis doctoral (o dos), las abejas son la fuente de la polinización.
Pese al mito, las abejas no hibernan, si no que permanecen en las colmenas dándose calor unas a otras y consumiendo la miel que han almacenado durante los meses cálidos. Cuando el invierno termina, se lanzan al mundo a proveerse de más alimento: el néctar de las flores. Es en este proceso de recolección en el que, llevando el polen de las flores en sus patitas, polinizan a las hembras y perpetuando el ciclo vital de las plantas y árboles del mundo entero.

Los primeros seres humanos eran recolectores y su alimentación se basaba en los frutos que podían recoger y la poca caza a la que podían acceder. En este sentido, la abeja ha sido la primera agricultora del mundo que conocemos, con un papel mucho más importante del que creemos en nuestra propia evolución.

La abeja está en peligro

3 de cada 4 especies de las que utilizamos para alimentarnos depende, en parte del papel de los insectos polinizadores para su desarrollo, siendo la abeja el mayor polinizador que existe.
A día de hoy, su papel se ve seriamente comprometido por la acción del ser humano. La contaminación, los exterminadores de insectos y el cambio climático, están dejando a las abejas en una posición muy delicada que roza la extinción.

La desaparición de estos pequeños y, en absoluto peligrosos, insectos, sería una fatalidad. Ya no solo para los humanos si no para el ecosistema en general.

¿Qué podemos hacer para proteger las abejas?

Podemos ayudar a minimizar los daños con pequeños gestos cotidianos:

    • Tener flores y plantas decorativas en terrazas, ventanas o balcones
    • Facilitarles que construyan nidos y jamás destruir los suyos
    • No crearles miedos a los niños
    • Hacer uso de pesticidas que no sean dañinos para ellas.

 

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